El hombre elegante lo es, ante todo, para si mismo. Un auténtico gentleman no necesita de la admiración -ni de la adulación- de los demás.
En cualquier caso, siempre ha de estar abierto a otras opiniones que, pudiendo o no estar en sintonía con las suyas propias, atenderá y, si lo cree conveniente, adoptará y defenderá como si de las suyas se tratare.
Este es nuestro caso. Hemos tenido conocimiento de una iniciativa similar a la que aquí, en anabsolutegentleman, hemos puesto en marcha. Se trata del blog classicuomo. Saludamos, aplaudimos y prometemos seguir su trayectoria.
VULGARI

