
Vocablo inglés que deriva de la forma verbal “bespeak” que se referiría a la forma verbal “speak for something” en el sentido de ordenar de forma muy precisa la ejecución de una acción.
En el mundo de la alta sastrería vendría a utilizarse con el mismo significado con el que se usa en el mundo de la moda femenina la expresión “haute couture”. La traducción en castellano sería “a medida”.
En la cuna de la moda masculina clásica, la londinense Savile Row, con establecimientos fundados a finales del siglo XIX como Gieves and Hawkes, donde un tal Horatio Nelson se hacía los uniformes, pretenden que ese selecto término solamente se pueda utilizar en prendas confeccionadas de manera manual, a partir de un patrón de papel y con las mejores y exclusivas materias primas, por personal cualificado y poseedor de un know how artesano adquirido a través de muchos años de experiencia.
Asimismo pretenden colegiar en asociación a sastrerías de la misma calle que elaboren prendas bespoke, como Anderson and Sheppard, Kilgour, Huntsman y otras, en la que un traje perfectamente adaptado a las imperfecciones de nuestro cuerpo nos costará unos 3000 €.
El término ha saltado también al mundo de calzado, donde el bespoke se elabora a partir de una horma creada a la medida del cliente, y los mejores materiales de corte; se opone al calzado “ready to wear” o creado a partir de una horma industrial con valores medios de calce. Firmas que confeccionan calzado bespoke: John Lobb, GJ Cleverley, Laszlo Vass y otras donde un zapato a la medida de nuestro pie suele costar a partir de los 1500 €.
Y se ha generalizado el término entre las firmas automovilísticas de lujo como Bentley o Rolls Royce donde existen departamentos de personalización en los que pueden cubrir todo tipo de necesidades que se le ocurran al acaudalado propietario.
Byron.

Quizá sea por la especial climatología de Inglaterra, por lo que sus habitantes no tengan rival en la fabricación de artículos destinados a combatir el mal tiempo. Nadie fabrica paraguas mejores que Brigg & Co, gabardinas que Aquascuttum (aunque George Mallory escaló el Everest, ataviado con una elegante trinchera de Burberry) La chaqueta de tweed de Cordings, debe ser la prenda que más abriga en el mundo (la fabrica también Barbour) y los zapatos ideales para el mal tiempo, son los modelos Veldtschoen que fabrican casi todas las marcas de prestigio radicadas en Northampton (los disponen en sus colecciones firmas como Church´s, Cheaney, C&J, Trickers) Son zapatos en piel engrasada, con una fabricación especial en la que la pala se gira para afuera en su tramo final, y se cose a un piso de goma Dainite o Vibram, aislando al pie del frio y de la lluvia. El modelo más común es el blúcher pala lisa, aunque hay muchas variaciones sobre éste (palas vegas, botines chukka y chelsea) Una buena compra si vamos a las rebajas de invierno a Londres.


